PRESENTACIÓN

En esta sección de nuestro blog se incluirán, a partir de este momento, todos aquellos textos aprobados por sus méritos, como ejercicios de escritura. Estos ejercicios continuarán con otras formas de expresión literaria: diálogos, etopeyas, monólogos interiores... etc. Raymundo GC.

sábado, 16 de noviembre de 2013

ESPECIAL CORTÁZAR

ENLACES A VIDEOS SOBRE JULIO CORTÁZAR

BIOGRAFÍA https://www.youtube.com/watch?v=ca5rBK4q7Kg

ENTREVISTA CON SOLER SERRANO -EN RTVE – 1977 

http://vimeo.com/32244407 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/escritores-en-el-archivo-de-rtve/entrevista-julio-cortazar-programa-fondo/1051583/

CON SOLER SERRANO – Frag.-(Y FOTOS)

 https://www.youtube.com/watch?v=jMxAgjckAn8

SOBRE EL ‘BOOM’
 https://www.youtube.com/watch?v=4nY9eX-BDvs

ENTREVISTA EN ‘EL JUGLAR’ 1983
 https://www.youtube.com/watch?v=dmJdZDoj7xk


CASA TOMADA
 https://www.youtube.com/watch?v=uGGOv3t3BMo

CONDUCTA EN LOS VELORIOS
 https://www.youtube.com/watch?v=AThfIzEmavg

ME CAIGO Y ME LEVANTO 
https://www.youtube.com/watch?v=o-gk68voVAY

TORITO
 https://www.youtube.com/watch?v=izNhpG54rGI

EL CHÉ GUEVARA
 https://www.youtube.com/watch?v=t3ogUmUbe6k


SOBRE RAYUELA
 http://www.youtube.com/watch?v=Vfvp0XC2taI&feature=player_embedded

FRAGMENTO DE RAYUELA (París-Klee)

 https://www.youtube.com/watch?v=5r-STyDg0-c

FRAGMENTO DE RAYUELA (CAPÍTULO 7) 

https://www.youtube.com/watch?v=0e4PRMjoqI0

ESPECIAL CORTÁZAR



INSTRUCCIONES PARA LLORAR


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.




INSTRUCCIONES-EJEMPLOS SOBRE LA FORMA DE TENER MIEDO


En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere.
En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados

En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.
Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada. Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.
El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.




INSTRUCCIONES PARA CANTAR

" Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo. Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann. "



MARAVILLOSAS OCUPACIONES


Qué maravillosa ocupación cortarle la pata a una araña, ponerla en un sobre, escribir Señor Ministro de Relaciones Exteriores, agregar la dirección, bajar a saltos la escalera, despachar la carta en el correo de la esquina. Qué maravillosa ocupación ir andando por el bulevar Arago contando los árboles, y cada cinco castaños detenerse un momento sobre un solo pie y esperar que alguien mire, y entonces soltar un grito seco y breve, girar como una peonza, con los brazos bien abiertos, idéntico al ave cakuy que se duele en los árboles del norte argentino. Qué maravillosa ocupación entrar en un café y pedir azúcar, otra vez azúcar, tres o cuatro veces azúcar, e ir formando un montón en el centro de la mesa, mientras crece la ira en los mostradores y debajo de los delantales blancos, y exactamente en medio del montón de azúcar escupir suavemente, y seguir el descenso del pequeño glaciar de saliva, oír el ruido de piedras rotas que lo acompaña y que nace en las gargantas contraídas de cinco parroquianos y del patrón, hombre honesto a sus horas. Qué maravillosa ocupación tomar el ómnibus, bajarse delante del Ministerio, abrirse paso a golpes de sobres con sellos, dejar atrás al último secretario y entrar, firme y serio, en el gran despacho de espejos, exactamente en el momento en que un ujier vestido de azul entrega al Ministro una carta, y verlo abrir el sobre con una plegadera de origen histórico, meter dos dedos delicados y retirar la pata de araña, quedarse mirándola, y entonces imitar el zumbido de una mosca y ver cómo el Ministro palidece, quiere tirar la pata pero no puede, está atrapado por la pata, y darle la espalda y salir, silbando, anunciando en los pasillos la renuncia del Ministro, y saber que al día siguiente entrarán las tropas enemigas y todo se irá al diablo y será un jueves de un mes impar de un año bisiesto.

ESPECIAL CORTÁZAR

SUS HISTORIAS NATURALES JULIO CORTÁZAR

En: Historias de Cronopios y de famas

LEÓN Y CRONOPIO

Un cronopio que anda por el desierto se encuentra con un león, y tiene lugar el diálogo siguiente: León.-Te como. Cronopio (afligidísimo pero con dignidad).-Y bueno. León.-Ah, eso no. Nada de mártires conmigo. Échate a llorar, o lucha, una de dos. Así no te puedo comer. Vamos, estoy esperando. ¿No dices nada? El cronopio no dice nada, y el león está perplejo, hasta que le viene una idea. León.-Menos mal que tengo una espina en la mano izquierda que me fastidia mucho. Sácamela y te perdonaré. El cronopio le saca la espina y el león se va, gruñendo de mala gana: -Gracias, Androcles.

CÓNDOR Y CRONOPIO

Un cóndor cae como un rayo sobre un cronopio que pasa por Tinogasta, lo acorrala contra una pared de granito, y dice con gran petulancia, a saber: Cóndor.-Atrévete a afirmar que no soy hermoso. Cronopio.-Usted es el pájaro más hermoso que he visto nunca. Cóndor.-Más todavía. Cronopio.-Usted es más hermoso que el ave del paraíso. Cóndor.-Atrévete a decir que no vuelo alto. Cronopio.-Usted vuela a alturas vertiginosas, y es por completo supersónico y estratosférico. Cóndor.-Atrévete a decir que huelo mal. Cronopio.-Usted huele mejor que un litro entero de colonia jean-Marie Farina. Cóndor.-Mierda de tipo. No deja ni un claro donde sacudirle un picotazo.

FLOR Y CRONOPIO

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: «Es como una flor».

FAMA Y EUCALIPTO

Un fama anda por el bosque y aunque no necesita leña mira codiciosamente los árboles. Los árboles tienen un miedo terrible porque conocen las costumbres de los famas y temen lo peor. En medio de todos está un eucalipto hermoso, y el fama al verlo da un grito de alegría y baila tregua y baila catala en torno del perturbado eucalipto, diciendo así: -Hojas antisépticas, invierno con salud, gran higiene. Saca un hacha y golpea al eucalipto en el estómago, sin importársele nada. El eucalipto gime, herido de muerte, y los otros árboles oyen que dice entre suspiros: -Pensar que este imbécil no tenia más que comprarse unas pastillas Valda.

TORTUGAS Y CRONOPIOS

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

TERAPIAS

Un cronopio se recibe de médico y abre un consultorio en la calle Santiago del Estero. En seguida viene un enfermo y le cuenta cómo hay cosas que le duelen y cómo de noche no duerme y de día no come.
-Compre un gran ramo de rosas- dice el cronopio.
El enfermo se retira sorprendido, pero compra el ramo y se cura instantáneamente. Lleno de gratitud acude al cronopio, y además de pagarle le obsequia, fino testimonio, un hermoso ramo de rosas. Apenas se ha ido el cronopio cae enfermo, le duele por todos lados, de noche no duerme y de día no come.

TRISTEZA DEL CRONOPIO

A la salida del Luna Park un cronopio advierte que su reloj atrasa, que su reloj atrasa, que su reloj. Tristeza del cronopio frente a una multitud de famas que remonta Corrientes a las once y veinte y él, objeto verde y húmedo, marcha a las once y cuarto. Meditación del cronopio: "Es tarde, pero menos tarde para mi que para los famas, para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán a sus casas más tarde, se acostarán más tarde. Yo tengo un reloj con menos vida, con menos casa y menos acostarme, yo soy un cronopio desdichado y húmedo". Mientras toma café en el Richmond de Florida, moja el cronopio una tostada con sus lágrimas naturales.

VIAJES

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.
Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

LOS EXPLORADORES

Tres cronopios y un fama se asocian espeleológicamente para descubrir las fuentes subterráneas de un manantial. Llegados a la boca de la caverna, un cronopio desciende sostenido por los otros, llevando a la espalda un paquete con sus sándwiches preferidos (de queso). Los dos cronopios-cabrestante lo dejan bajar poco a poco, y el fama escribe en un gran cuaderno los detalles de la expedición. Pronto llega un primer mensaje del cronopio: furioso porque se han equivocado y le han puesto sandwiches de jamón. Agita la cuerda, y exige que lo suban. Los cronopios-cabrestante se consultan afligidos, y el fama se yergue en toda su terrible estatura y dice: NO, con tal violencia que los cronopios sueltan la soga y acuden a calmarlo. Están en eso cuando llega otro mensaje, porque el cronopio ha caído justamente sobre las fuentes del manantial, y desde ahí comunica que todo va mal, entre injurias y lágrimas informa que los sándwiches son todos de jamón, que por más que mira y mira entre los sándwiches de jamón no hay ni uno solo de queso.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

LA HERENCIA DE JOYAS.

A mamá Patricia

Le faltaba poco para terminar de afeitarse. Había heredado de su padre esa fina sombra que le crecía por encima y por debajo de los labios. Se la quitaba precisamente por eso, no quería parecerse más a él. Ya tenía el mismo color verde de sus ojos, el que se hace invisible con la luz del sol; la misma nariz aplastada, que sólo era visible al moverse; e incluso la misma irritante mueca que hacía con la boca al hablar

* ¡Alicia prende el aire que empieza a hacer calor!

Se miró al espejo. En ese pequeño momento, en que aún tenía la barbilla mojada, se sentía plenamente él. Sentía que sus ojos no tenían otro color que no fuera el suyo, ese que había sido resultado de la lenta cristalización de los metales que llevaba dentro. Se sentía grande, más que grande, inmenso, capaz de llenar cada espacio del vidrio: frente ancha, labios carnudos, pómulos pronunciados, ojos desorbitados y nariz... una larga nariz. Se sentía bello, como tallado en mármol, con las facciones propias del más honorable caballero. Ahora lo entendía. Alicia se había enamorado de él, de todo él, e incluso la mueca le ha de parecer atractiva, muestra perfecta de la fineza de su rango.

- Alicia, ¡Te he dicho que prendas el aire!

El silencio del cuarto lo inundó al salir. Era un silencio impropio por lo que había sucedido la noche anterior.. La llamó con la mirada buscándola con sus ojos en cada espacio de la habitación. No obtuvo respuesta. Se detuvo en el collar de esmeraldas que se encontraba tirado en la cama, con una brusquedad que no correspondía a su valor de compra. Lo acarició. Acarició en cada piedra las excusas que ellas conformaban, las lágrimas que vanamente cesaron, el amor disimulado que brillaba en y un opaco verde del que claramente no había. Entonces se vio a sí mismo con el collar en la mano al lado de esa vieja mesita de noche, porque él ya había visto esta escena.. La había visto escondido tras el pequeño espacio que una puerta abría. Había visto el mismo ceño fruncido, que ahora era el suyo; el mismo crujir de las tablas de la cama al sentarse, que ahora eran las suyas; las mismas lágrimas que le salían por el orgullo herido, que ahora era su orgullo; el mismo grito ahogado llamando a su mujer, que ahora lo abandonaba a él; la misma destrucción de una costosa decoración, que ahora él había comprado; las mismas joyas destrozadas ante la rigidez del piso, pero que ahora en vez de zafiros, eran unas finas esmeraldas.

Se volvió a mirar, abatido, desde la perspectiva que le correspondía vivir. Entendió entonces que había heredado algo más que los rasgos faciales de su padre.

Karla Aguilar.

martes, 5 de noviembre de 2013

LLUVIA DE METEORITOS

Vigilias y sueños. Tres de la mañana. Repetidas e idénticas explosiones. Despierta de inmediato. Entra azorado al cuarto.
* ¿Dónde andabas? –pregunta desde la cama.
* Ssshhh –siseó, caminando con sigilo–. No hagas bulla –susurró finalmente al lado de ella–. ¿O quieres que llegue hasta acá?
* Está bien –dijo imitándole el tono–, pero dime dónde andabas, y por qué tú y la casa huelen así. ¿Has vuelto a…?
* ¿Lograste escuchar? Parece que esta vez cayó sobre un vidrio.
* Ajá.
* Siempre a la misma hora. Antes fue lo mismo. La noche ya no es del Diablo.
* ¿Me vas a responder o no?
* No entiendo cómo es que, cada vez…
* ¡Respóndeme!
* Ssshhh. Sí, mujer, sí -dijo, bajando aún más la voz–. Estaba en el baño, haciendo lo que tú ya sabes, ¿contenta? Ahora haz silencio. Duérmete, yo intentaré hacer lo mismo. Mañana veremos lo que realmente pasó.
* Y… ¿a quién le importa lo que realmente pasó? Dime. ¿A ti, a ellos? Por favor, nadie está dispuesto a cargar con una verdad que los arrastrará hacia la muerte. Todos tenemos pavor; entre más lejos esté, mejor. No me extrañaría que mañana algún periodista de barrio (o tú), en medio de la multitud, diga que una lluvia de meteoritos fue la responsable de haber dejado el vidrio como un universo astillado, abundante en agujeros negros.
* Ssshhh. Ssshhh. Sí, sí, mujer. Ahora duérmete, por favor.

Johann Wahrmensch

DEJEMOS EL JUEGO


Un día ensoñado igual a este, la tomé de la mano. Atravesamos el bullicio de la familia y del barrio. Buscamos un lugar distante. Por ejemplo, un inexistente valle cubierto de árboles detrás de una montaña, donde la soledad y el silencio dibujaran el horizonte. La invité a que se sentara en una inexplicable piedra en forma de asiento. Yo me senté a su lado. Nos miramos; tal como lo harían bebes ante un color atractivo, hermoso. Nos miramos. Nos miramos. Y nuestros ojos hablaron de eternidad, plenitud, de Dios. Mi voz se escuchó apagada, dolorosa:
Ya no podremos seguir juntos.
* Pero, por qué, si nos amamos; tú me quieres a mí, yo a ti, eso es lo único que debe importarnos.
* ¿Acaso no te das cuenta? El mundo se nos está cayendo encima.
* ¿Y eso qué? Que hablen y digan lo que quieran.
* Debería importarnos.
* Debería, sí. Pero a mí no me importa.
* Dejemos el juego. Ya no somos niños.
* Para mí, desde hace mucho, esto dejó de ser un juego. Yo quiero estar contigo, está decidido.
* ¡Basta! Somos hermanos, maldita sea. Nunca debimos llegar a este punto.
No hubo réplica esta vez. Yo me levanté, y sin mirar atrás, me arrastré en lágrimas, como si hubiera corrido en vez de hablar, hacia el bullicio de la familia y del barrio. Ella se quedó sentada, inmóvil, respirando con dificultad; creo que también lloraba.





Johann Wahrmensch

METAMORFOSIS


A Danilo de la Hoz

La niña, en el borde de la ronda,
sueña ser mariposa.
El viento rasga sus alas
invisibles.
El sol calcina sus colores
transparentes.
Y aun así,
se lanza al abismo.